21 de junio de 2015

Nuevo disco: Experiencia (letras)


ESCUCHA y DESCARGA aquí.


Laberinto

Bienvenido a mi mundo, nos presentaremos. Soy el minotauro eterno que se está divirtiendo. Mi casa es amplia, mis agujeros un universo; mas no te asustes, tú también juegas este juego. De galerías enormes que miran siempre al cielo; yo sólo giro y giro en un tornado psicodélico. 

Laberinto. La verdad es una sombra que se escapa. Las alternativas no son más que otro encierro. Y estar en pie significa en parte no estar muerto y en parte estar ya preparando el duelo. 

Ven conmigo y camina entre las paredes que son eternas, repetitivas y azules, como viejos y malos recuerdos. De pronto: soy el peón de las negras y el peón de las blancas que se largan a luchar sobre un tablero que pierde las diferencias y es un espejo que deja entrever dos manos de dos largos y finos caballeros. 

Y si se fijan bien, verán que nunca vencen los caballeros. Si se fijan mejor, verán que el vencedor siempre es el tablero. 

Laberinto. La verdad es una sombra que se escapa. Las alternativas no son más que otro encierro. Y estar en pie significa en parte no estar muerto y en parte estar ya preparando el duelo.

Arte posmo

Un vapor, una gota de calor. Un museo de huesos, de sangre y corazón. Grita un santo canciones de anteayer que perdieron su poder. 

Da igual, si es lo mismo esperar o correr o soñar o frustrarse o imitar. Arte posmo sin más ubicación que una estrella en la televisión. 

Dosis real, minotauro familiar. Solamente lamento simular. Pierdo el cielo cada vez que me hago Dios. Me sumerjo en submarinos de cartón. 

Yo también quiero sólo enloquecer, arañarme los ojos para finalmente ver. Arte posmo sin más ubicación que una estrella en la televisión. 

Se apaga el sol. Si hay soluciones no las cambio por burbujas de jabón.

Los desconocidos

Un eclipse arde con dos cuerdas desarmadas. No queda del amor más que el campo de batalla. Tu preocupación es la tensión del cielo mientras tus pies destruyen todos los huesos secos. 

Tus antojos y mis anteojos se contraponen. Hay dos mundos construidos desde dos corazones. Tu amor y mi amor de pronto no se superponen. El absurdo me obliga a cambiar explicaciones. No sé y no sabés. 

La boca fabrica seres imaginarios que pueblan tu ciudad, mi alma y los armarios. Los herejes van por los senderos sagrados cada vez más resentidos, más oscuros, más sombríos. 

Argumentos para entendernos que se yuxtaponen. El silencio es la peor de las conversaciones. Yo sé y vos sabés. 

La luz se apagó el día de los inocentes. Creo que aún eso es indiferente. Nada por aquí, nada por allá. El mago dejó inconcluso el final.

Atrás

Las horas muertas de sol. Sobre la mesa un té para dos. Las manos llenas de miel, las bocas remontando barriletes de grueso papel. 

Pecho y alas abiertas, mi pecho y mis alas como flores abiertas. La sensatez de la lluvia, la sensatez se quema en el altar de la duda. 

Que nunca podrá correr tan lejos que me impida tu voz escuchar ni tu sombra encontrar entre las fábulas, las viejas memorias y la soledad. 

Con libertad y sin mí, con albedrío pero sin dirigirlo hacia mí. 

Sirve de poco tejer las razones si el frío no necesita explicaciones. 

Que nunca podrán correr tan lejos que me impidan tu voz escuchar ni tu sombra encontrar entre las fábulas, las viejas memorias y la soledad 

Que querrá correr tan lejos que me impida tu voz escuchar cuando salga a jugar, a escribir o a escupirle a esta sola y larga ciudad.

La plaga del invierno

Estoy harto de esperar sentado a ciento un esperas, en las fauces de un engaño. Cuando golpeo insistentemente cada puerta y no encuentro más que fuego urbano. Soy la piedra desechada del destino, la cerradura de este encierro, el frío tenue de esta podredumbre tibia, las tres cabezas del cancerbero. 

Mis fuerzas falsas buscan un cielo entre la lluvia, la pedrada, la plaga del invierno. 

La plasticidad de todo lo concreto se choca con este abstracto cemento. La eterna espera de un rey que ya no está dejó una corona en movimiento. 

Mis fuerzas falsas buscan un cielo entre la lluvia, la pedrada, las glorias del infierno. 

¿Cuánto más dura tu indiferencia? ¿Por qué es tan dura tu indiferencia? Estoy por dentro enfermo y roto por fuera. 

Elohi, Elohi, lema' šebaqtani.

Autorretrato

Que soledad diabólica es tener el alma sola, de pie ante el espejo, ahogada por el fuego de esperar. Afuera hay mil brazos pero casi no hay caras, mis fuerzas moribundas se amotinan contra el cielo y contra el mar. 

Mis armas me piden perdón por haber jugado mal. Olvidé el sabor de la verdad. He visto salir muchos por la puerta principal pero sin identidad, pero sin identidad. 

Todo el mundo se percude, se asemeja y se desnutre, intentando a cada paso no sufrir más. ¿Y qué tal si en el fondo de la esperanza aún existe la desconfianza de pensar que estas horas tan inertes nunca pasarán? 

Mis armas me piden perdón por haber jugado mal, porque solo pude conquistar lo que sabía, lo que tenía, lo que debía y nada más. Y eso no me va a salvar, y eso no me va a salvar.

Mito de la caverna

Siempre espero al sol pero no puedo ver y voy olvidándome del color. Veo en la pared como un circo de sombras que se proyectan al interior. 

(Las sombras son, las sombras son, las sombras son, las sombras son) Huellas de la luz. 
(Las sombras son, las sombras son, las sombras son, las sombras son) Huellas de la… 

Luz de mis ojos, la llama del amanecer. No me asusta la noche pero me intimida la pared. Veo contornos de personas, veo rocas, alas, árboles y gotas pero en la caverna todo luce como una farsa sin un porqué. Solo soy lo que puedo ver. 

(Las sombras son, las sombras son, las sombras son, las sombras son) Huellas de la luz. 
(Las sombras son, las sombras son, las sombras son, las sombras son) Huellas de la luz. 
(Las sombras son, las sombras son, las sombras son, las sombras son) Huellas de la luz, huellas de la luz, huellas de la luz.

El extranjero

Luces de la ciudad, de una nueva y resplandeciente ciudad ajena a mi voz y tan magnética a toda brújula, a las historias que se pegan al balcón, a mi piel, a los demás y a Dios. 

Adiós. Te digo adiós. No se parece a mi lugar. El ruido de las sombras no tiene un gusto familiar. 

Por el callejón corren dos pies, unos cabellos y una boca de cartón y creo que van descifrando el acertijo. Oh no; un absurdo que me llena de temor cada vez que intento una nueva navegación. 

Por el mar de esos rostros con pánico natural. Las máscaras no ocultan toda la sed de escapar. 

¡Nadie pertenece a este lugar! 

La postal. El souvenir. La selva de concreto que crece en mí. Coleccionar almas cordobesas o libros de Madrid hasta juntar suficiente y partir. 

Nací a la mitad entre la miseria y el sol. Y llevo desde entonces exilio en el corazón, exilio en el corazón, exilio en el corazón.

Tic tac

La carrera parece tan absurda cuando la meta se vuelve oscura. Y si el destino deja de ser un problema, esta metonimia es lo que me queda. 

Tic tac. 

La muerte es un rapto tan violento y hay flores, pero la vida es un ramito de tiempo. Laberintos de uñas donde nos acorazamos para no ver lo que creamos. 

Y eso es tic tac, prosódico y anónimo tic tac, obtuso y maloliente tic tac, frágil, frágil, tan frágil tic tac. 

Relojes, agendas, semanas y años lo quieren encapsular, lo quieren domesticar. Y en eso consiste su estrategia: en que, como el diablo, el tiempo se empeña en convencernos de que no existe en realidad. 

Florecido y perplejo tic tac, malpari-dominante tic tac. Distraído y marchito tic tac. El tiempo se come a todos sus hijos con un hambre de vida eterno.

23

Días sin dormir, noches sin comer. Guitarra que insiste en llorar y no encuentro manera de hacerla callar. Necesidad de un acto de piedad. 

Macabra diversión de amar la confusión y aquel sendero enfermo de placer... 

Andar y nunca llegar. Calor o frío total. Y la salud de tu quietud no me hace más caminar. 

Salta con desventaja y ya sin miedo de caerte aun al valle de la muerte. Entre las sombras, entre las fobias, entre los huesos de inocentes hay un oasis y tengo tiempo de descansar. 

Ganas de vivir y al mismo tiempo ganas de escapar. Ganaste al hacerme tropezar. 

Veintitrés, veintitrés, el eco de mi paz. 

Andar y nunca llegar. Calor o frío total. Y la salud de tu quietud no me hace más caminar. 

Salta con desventaja y ya sin miedo de caerte aun al valle de la muerte. Entre las sombras, entre las fobias, entre los huesos de inocentes hay un oasis y tengo tiempo de descansar.

Otro

Espero de pie. En mi rincón mañana se confunde con ayer. Nadie quiere oír que la verdad a veces también puede confundir. 

La luz. 

Perseguir la luz y encerrar la lente y el espejo en el baúl sabiendo que perdí, que nada es real y que soy un extraño para mí. 

La sal. 

Sincero y con ceros. 

Con mi santo frenesí me quise limpiar y otra mancha es lo que conseguí. Y eso engendró soledad que luego parió mi histriónica manera de actuar. 

Sin luz, con sal.

Segunda

La noche que se hizo mañana, la multitud que vino después, la protección bajo tus alas de papel. Un trago con sabor a nostalgia, la risa que compuse ayer. Y un libro sobre amor, esperanza y fe. 

En la soledad, en la inmensidad. 

Mi boca se olvidó el diccionario. Mis manos van perdiendo la piel. Mis ojos se secaron de tanto ver. Y la montaña que siempre escalo no deja nunca de florecer ni de llenar de piedras y barro mis pies. 

En la soledad, en la inmensidad. 

El día en que se abra la ventana y salga el sol por segunda vez me vas a ver corriendo a tus brazos lleno de ansiedad, lleno de ansiedad, lleno de ansiedad, lleno de ansiedad.

Canción a Dios

Todo es basura, todo es nada, algo es poco y la grandeza está en la falta de palabras. Sos mi inconsciencia más consciente, mi cerrojo, mi adultez y hasta mis ganas de ser niño. 

Soy el barro. Soy los aplausos que gimen por tu obra de teatro. A sala llena y a corazón contento. 

Esa migaja, ese murmullo, ese rocío cuando es tuyo de inmediato es poesía. No es que me olvide, eso no existe. Es que no recuerdo. ¿Sabes? La memoria es selectiva. 

Qué trago amargo; cuando te fallo y aun así decís que me seguís amando. Sin importarte mi anemia mojada. 

Tan solo muerto sirvo de algo que de algo sirva, que te aproveche en esta vida. Solo respiro cuando me dejo ahogar y a cantar aprendo haciendo silencio. 

Hasta la tumba o hasta que todo mi sudor se confunda con la lluvia. Carezco de nada porque vos sos todo.

No hay comentarios: