30 de noviembre de 2014

Sobre esta piedra

Oscilo siempre, 
como una especie de brújula bipolar o indecisa, 
entre el orgullo más repulsivo 
y la fragilidad más necesitada. 
Me columpio entre extremos 
llamados desolación y autosuficiencia. 

No parece haber para mí, 
para mi alma de pecador, 
un oasis de equilibrio 
donde las fuerzas reposen. 
Todo tiende siempre a la guerra. 

A veces creo 
que la madurez no me hace más perfecto 
sino más consciente de la imperfección. 

Como Pedro, 
que te niega con la determinación de los cobardes 
y luego se esconde en la oscuridad 
con la cobardía de los determinados. 

Como Pedro, 
que ignora con resolución la Buena Noticia 
y luego baja la cabeza en la puerta del sepulcro. 

Como Pedro, 
que no quiere soltar las redes vacías por nada del mundo 
y luego se acurruca, empapado de vergüenza, 
ante el fuego que brilla sobre la playa.

30/11/2014

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