27 de octubre de 2013

Centro gravitatorio

Mis labios están hambrientos y salados,
como los de un tiburón adulto.
Recuerdan la forma, el frenesí,
la textura de espinos y concavidades
que forman el trozo de mundo
que prefiero.
Un cuadrante minúsculo de partículas
en el mar de vida que me circunda
se atribuye la inmensa tarea
de mantenerme atento hasta la noche definitiva.
Un talismán, un imán sediento
que quiere congregar todas mis fuerzas
en un asalto febril.

09/08/2013

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