24 de mayo de 2012

Marcos 4:38


Y confabulados los vientos
le pegan a mis pies sin descanso.
Y las olas crecen hasta lo insoportable.
Y la vela se apaga
cuando la vela se desmembra.
Y el infinito de posibilidades,
eso que con esperanza llamo futuro,
se hace un bollito de granizo sobre estribor.
Y el profundo terror de las mareas
logra resquebrajar las maderas de la balsa.
Y me veo reflejado
en la cara de la desolación.

Sin embargo, Dios duerme en la popa.

15/09/08

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