23 de mayo de 2012

Emmanuel



Entre levante y poniente,

cuando la oscuridad me devora los talones

o la felicidad suspende la duda momentáneamente,

montado en rieles o disperso como un cometa,

rudo o cauto,

erizado o suave,

sangrando o quemando el corazón en un altar de barro,

el alma mía que te conoce y desconoce

no sabe encontrarse sin buscarte

ni sabe respirar fuera del aire de tu boca.

02/04/2012

No hay comentarios: