Pesadamente
El día del juicio.
El día del dolor supremo.
Engorroso camino de barro
hasta el trono del sacrificio donde las cabezas ruedan.
Y nadie se cree
que esto sea
una loa al Cordero.
El espíritu se evapora
por la espalda, como una daga invisible.
El amor deja su letargo y muestra los dientes.
Me bañan de sangre,
me separan de la manada,
me envían al desierto a morir
por pecados ajenos.
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