13 de noviembre de 2011

Adán Buenosayres (un fragmento)

Recuerdo que por entonces (ya fuese obra de su desvelo, ya de la tensión en que la esperanza lo tenía) mi corazón estaba tan lleno de lágrimas que al menor choque se resolvía en llanto, así como una hojita cargada de rocío, no bien el aire más leve la toca. Una mirada de hombre o de mujer, el timbre de una voz que sonaba pasando, un color o un gesto bastábanle a mi corazón para su dulce tarea de lágrimas. Y era que, saliendo ahora de sí mismo y contemplando el mundo con sus ojos de amor, el alma no sólo padecía, sino que daba en compadecer, tal como un reflejo, correspondencia o semejanza de su propio enigma.

EL CUADERNO DE TAPAS AZULES
ADÁN BUENOSAYRES
LEOPOLDO MARECHAL

1 comentario:

Paloma dijo...

oooo Que lindo fragmento. Me gusta "así como una hojita cargada de rocío, no bien el aire más leve la toca."