14 de mayo de 2011

Última profecía de Antônio Conselheiro

Planificarás las descargas

sobre mi pobre aldea

maciza y frágil

con toda la prolijidad que entre

en tus dedos. Junto a los mapas

extendidos proferirás maldiciones

al alma impía, a los fanáticos ávidos

del inconmensurable desierto

que no sabrás dominar.


Uno tras otro vendrán tus oficiales

arreglados y pulcros pero mi casa

los irá convirtiendo en carne fresca y seca,

carne de hombre verdadero.

Barbarizaremos tu conquista.


Sufrirás las penurias

de generación en generación

por haberte atrevido a pisotear

la dulzura del Santo Nombre.

El escarnio de las generaciones por venir

te seguirá de cerca.


Ni

tus charreteras republicanas

ni

tu aparente orden positivo

ni

tus generales impávidos

ni

tu progreso infinito,


Brasil,



te librarán del horror que creció en Canudos.


Poetas de todas las tierras llorarán mi tragedia.

Jóvenes fervientes dirán nuestro nombre

como un secreto que se debe proteger.


La vida brotará bajo tus cañones.

12/05/11

1 comentario:

George A. Ichim dijo...

Ay! la facultad, fuente de inspiración inagotable para el poeta...:)