23 de diciembre de 2010

Navidad

♫♫Que los cumplas feliz, ♫♫
♫♫ que los cumplas feliz, ♫♫
♫♫ que los cumplas, ♫♫
♫♫ Jesús querido, ♫♫
♫♫ que los cumplas feliz. ♫♫
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Y que yo sea parte de tu felicidad.
Y que mi vida sea motivo de tu alegría y honor.
Y que no me deje atrapar por los Gordos navideños del dios Mamón,
y que rechace el consumismo que no me llena,
y que el amor y la bondad no sean ficciones de fin de año.
Que todas mis fuerzas estén concentradas en vivir como viviste,
en sentir lo que sentiste mientras caminabas entre nosotros,
en dolerme con seres humanos y con ellos celebrar tal como lo hiciste vos.
Que mi vida te haga nacer de nuevo, como un villancico.
Y que cumplas muchos más.


Lucas y Ro
23 de diciembre de 2010
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PD: Philip Yancey, un autor que nos gusta cantidad, escribió que la mayor humillación de Dios fue venir a la tierra, hacerse uno de nosotros, y a pesar de todo lo que somos y hacemos amarnos hasta la sangre. Pensando en eso, el poema que sigue:
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V
Sería como salir a la calle, desnudo,
llamando la atención de los transeúntes
que girando se reirían,
con burlas y carcajadas.
Luego harían un gran escenario,
y pasearían al desprotegido
ante la vista de la multitud,
que después de gastar su broma volvería a casa,
dejando al escenario tan grande
y al desnudo sin abrigo,
en una cálida noche de invierno.

O sería como contraer lepra,
y gritar la inmundicia que se despelecha
con voz alta, mientras se escapa de los
feroces aldeanos, que buscan dilapidarlo.
Mucho corren y el enfermo finalmente cae;
“maldito”, le gritan, lo patean y le escupen la cara.
Luego descargan su avalancha de rocas puras,
vírgenes y justas sobre la piltrafa que agoniza en el piso.

O también, sería como la mujer
que espera a su novio:
pulcra, inmaculada, blanca.
Pero el amado llega tarde;
tan tarde que un grupo
de ratas como hombres la rodean,
y con sus manos fétidas la ensucian a besos
que se apelmazan a su cara ya gris y manchada,
y la baba repugnante la cubre por completo,
mientras las ratas hombres le quitan la ropa,
la rocían de vino sucio, la violan y la dejan casi muerta,
pero no tan muerta como para no poder llorar.

Aún, podría ser como jurar amor a los aires
y cantar desesperadas canciones,
y vivir una vida minúscula
para que toda grandeza sea de la princesa.
Y luego ella conoce a un vagabundo
sucio, leproso, desnudo y pérfido;
y lo sigue, lo acompaña
en su lujuria y se deja manosear.
Él la pisotea, le cierra el corazón
y finalmente come su carroña.
En una marginada alcantarilla
ella se saca las pelusas,
pide monedas y se revuelca con las ratas.

¿Sería algo así, o aún me quedo corto?
Creo que no puedo imaginar tanta humillación.

4 comentarios:

Terrícola Aterrizando dijo...

yo pensaba algo parecido a lo del principio. Andá a mirar lo que escribí...

sin embargo, las humillaciones que elegiste, si bien son descriptivas, no son del todo aplastadoras. Son casi los temores hobbesianos...

Una humillación real solo se da entre personas que son iguales, la mujer violada no pierde su dignidad por tener menos fuerza para escapar. El asco y la vergüenza no son humillación...

Descubrir que tu pareja que estuvo casado con vos por 10 años tenga otra familia con un hijo de 12 y que nunca lo hayas sabido es mucho más humillante, creo. 10 de años de mentiras! WTF! (aunque no sea una palabra muy navideña, es la justa)

un abrazo... ojalá toda la gente publicara sus reflexiones navideñas. Hace mucho bien ver lo que genera la fiesta en la mente.

Lucas dijo...

Gracias, amigote. De hecho, la humillación que quise retratar es más bien freudianamente repulsiva, bastante instintiva y poco racional. Y si vamos al caso, tendríamos que definir qué es dignidad: desde un paradigma contemporáneo, somos dignos porque somos hombres... desde un paradigma bíblico, creo yo, somos dignos por haber sido rescatados. Todo lo que pertenezca a una instancia anterior a la dignificación desde lo alto, es aún, en ese nivel ontológico, indigno.

Pero sí: definitivamente la mentira institucionalizada es aún más humillante.

Has hecho bien escribiendo en tu blog del Rey servicial. Sigue siendo su cumpleaños... sino, festejemos otra cosa, jej... podría ser el "día de la mayoría de edad del hombre" (y ya me empiezo a reír), o "día de la familia consumista" o "día en el que nos hacemos los buenitos". Todo el mundo tiene derecho a hacerlo... pero si decimos NATIVIDAD, que sea tal.

Noche de paz y noche de amor, hermano Josi. Es la noche que quiero celebrar.

Un abrazo.

Leonardo Biolatto dijo...

Los he posteado a ambos en mi blog; son textos que lo merecen en esta época. Un abrazo grande.

Lucas dijo...

Gracias, querido... sigamos invitando al mundo a la fiesta de cumpleaños del hombre de Galilea.