28 de diciembre de 2010

Museo de la belleza VII: SIXPENCE

La voz de Leigh Nash que suena como el agua que pasa de la botella a las venas. La declaración de propósito de todo artifex con los ojos puestos más allá. La canción que le puso palabras, hace un tiempo, a mi búsqueda de caminos y trascendencia. En tres frases, la afirmación de pertenencia, de destino, de ambas.
.
.
This is my call: I belong to you.
This is my call: to sing the melodies of you.
This is my call: I can't do nothing else.
.
.

2 comentarios:

Terrícola Aterrizando dijo...

Me tomo el atrevimiento de estar en desacuerdo con usted, camarada Lucas.

Porque esta banda, que además de reflejar el buen gusto musical que compartimos, demuestra que los norteamericanos también saben escribir poesía (no solo los británicos)... todos los honores a Matt Slocum, el compositor de casi todos los temas.

Mi desacuerdo lo reflejo invitándolo a escuchar el siguiente tema http://www.youtube.com/watch?v=tX6XgGOIPb4 (ctrl+v)

y me quedo con la frase
"and drink innocence,
they drink innocence "

Ah... ese trago amargo, admitir las culpas mientras el agua limpia tantas heridas...

Ese es mi camino amigo, y brindaremos quienes nos encontremos caminando!

un abrazo

Lucas dijo...

Hola muchachote... no me malinterpretes... lejos de mí pensar que Sixpence es mediocre a nivel de letras... todo lo contrario!! pocos cristianos han sabido expresar con palabras llenas su realidad espiritual como ellos (o al menos, ese es mi pathos)... el álbum homónimo es un pop insuperable (de hecho, estaba entre otras 3 canciones para ocupar este espacio, jeje).