9 de octubre de 2010

Museo de la belleza

Estoy leyendo Ortodoxia de Chesterton. El gordo, una vez más, no deja de generar reflexión tras reflexión.

En un pasaje de su obra monumental, afirma una inocencia y una belleza, una trascendencia y una economía, una verdad tan manifiesta como elemental, que no puedo dejar de citar. Recomiendo (ruego) lectura... puede llegar a convertirse en el colirio de las almas tristes. A partir de aquí seguiré hablando de esto (o al menos esa es la intención) bajo la categoría "Museo de la belleza".

Solamente las historias de magia pueden expresar mi sensación de que la vida no es sólo un placer sino también una especie de privilegio excéntrico. Puedo expresar esa otra sensación de la confortable intimidad del cosmos, refiriéndome a otro libro siempre leído en la infancia "Robinson Crusoe", que he leído más o menos recientemente y que debe su eterna frescura al hecho de que celebra la poesía de las limitaciones, y por consiguiente, hasta al silvestre romanticismo de la prudencia. Crusoe es un hombre, recién evadido del mar que se ha instalado sobre un peñasco con unas pocas comodidades. Lo más lindo del libro es la ennumeración de las cosas salvadas del naufragio. El más grande de los poemas es un inventario. Cada utensilio de cocina se convierte en el utensilio ideal, porque Crusoe pudo haberlo dejado caer al mar. Es un buen ejercicio para las horas ingratas o vacías del día, mirarlo todo y pensar cuán feliz uno puede sentirse de haberlo salvado del barco zozobrante y llevado luego a la isla solitaria.

Y es mejor aún el ejercicio de recordar cómo todo se salvó por un pelo: cada cosa que tenemos se salvó de un naufragio. Cada hombre ha tenido una horrible aventura: como un oculto nacimiento fuera del tiempo; él, no era; igual que los niños que nunca llegan a la luz. En mi infancia se hablaba mucho de hombres de genio disminuidos o arruinados; y era común decir de muchos de ellos que eran: "Grandes Pudieron Ser." Para mí es un hecho más cierto y sorprendente que cualquier hombre que cruzo por la calle es un: "Grande Pudo No Haber Sido.

El bien no es puramente un instrumento para ser usado sino una reliquia para ser guardada, como los bienes del barco de Crusoe. Aún eso era un desesperado asirse de algo originariamente correcto, porque conforme al Cristianismo, éramos de verdad sobrevivientes de un naufragio, tripulación de un barco de oro que se hundió antes de comenzar el mundo.

Pero aunque parezca tonto, realmente sentí como si el orden y el número de cosas, fueran los románticos restos del barco de Crusoe. Que haya dos sexos y un sol, era como que hubieran allí dos armas de fuego y un hacha. Era absolutamente urgente que ninguna de esas cosas se perdiera; pero en cierta forma era bastante extraño que a esas no se pudiera agregar ninguna. Los árboles y los planetas parecían cosas salvadas del naufragio; y cuando los vi me alegré de que no hubieran sido olvidados en la confusión del momento. Me sentí económico con las estrellas, como si fueran zafiros (y así las llama Milton en el Paraíso); me sentí avaro con las montañas. Porque el universo es una sola joya. Este cosmos ciertamente es sin par y sin precio: porque no existe otro.

PD: Hace 70 años, bajo las bombas del asedio nazi a Londres, nacía en Liverpool Sir John Winston Lennon. Hace 30 años, le quedaban sólo dos meses de vida. En su memoria, Paul, George, y nuestro agradecimiento:




No hay comentarios: