29 de octubre de 2010

Museo de la belleza IV: DREXLER

Algo de lo más bello que se ha hecho en música. La brisa del mar. La ternura sublime y tan frágil que se rompe de mirar mucho. La repetición incesante, incansable, el hastío, la música más minimalista para retratar el dolor de los expatriados. La canción de los sin Matria.


Vengo de un prado vacío
un país con el nombre de un río
un Edén olvidado
un campo al costado del mar

Pocos caminos abiertos
todos los ojos en el aeropuerto
Unos años dorados
Un pueblo habituado a añorar
Como me cuesta quererte
Me cuesta perderte
Me cuesta olvidar
El olor de la tierra mojada
La brisa del mar,


Brisa del mar...
Llévame hasta mi casa


Un sueño y un pasaporte
como las aves buscamos el norte
cuando el invierno se acerca y el frío comienza a apretar
Y este es un invierno largo
van varios lustros de tragos amargos
y nos hicimos mayores esperando las flores
del Jacarandá.
Como me cuesta marcharme
Me cuesta quedarme
Me cuesta olvidar
El olor de la tierra mojada
La brisa del mar...






3 comentarios:

Anónimo dijo...

OOh que tema...olor a muitas saudades...

Mañana tenemos pienso y creo en mi casa, conectate un toque!! o mas temprano asi charlamos un ratin!
FloRa

Terrícola Aterrizando dijo...

He vuelto de Rio Negro. Empiezo a viajar, y aunque no tenga sentido, lo más parecido a lo que siento es amor.

Amor por esta tierra, y su gente, O povo... la indefinición de una extención infinita que parece nunca acabar. Mi tierra es como un mar.

reconozco en mi carne este polvo.

Lucas dijo...

"reconozco en mi carne este polvo"... amigo querido, le has dado en la tecla a una frase espeluznantemente grande.