25 de agosto de 2010

Memoria y Fiesta Santa


Hace exactamente un año, Lucas Magnin entró a un ciber de mala muerte del centro de Córdoba Capital. Se vació los bolsillos, se sentó pesadamente, se despejó el recién despierto intelecto. De pronto una llamarada desde el monitor tibio. De pronto palpitaciones, demasiados recuerdos, un amor grande como para todas las regaderas del mundo.


Una carta tímida y arrepentida, temblorosa, llena de un vacío que ninguna otra cosa llenaría. La mujer que deseó y esperó por seis años, la que amó como una madera de naufragio, la que decía, un 26 de agosto: "ME DI CUENTA DE QUE TE ESTOY BUSCANDO A VOS REALMENTE".

Jamás Lucas Magnin hubiera imaginado que algo así sucedería. Ni que su vida cambiaría tanto en un año. Ni tanta felicidad. Ni que el amor le haría pedazos el castillo de la soledad para establecer una paz de capitanes.





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