13 de agosto de 2010

Muro de contención

Desde su lugar,

partiendo de todo tipo de hipótesis,

intentando el equilibrio,

olvidando lo que queda atrás,

extendiéndose a lo que está adelante,

prosiguiendo, a través de ínfimos descuidos,

cultivando una instintiva impermeabilidad,

eligiendo la felicidad,

desviar la vista,

dormir, la muerte,

cada uno,

como puede,

se hace el centro de su existencia,

desplaza al otro al desplazarse,

quema las lianas del puente,

construye paredes a su alrededor,

para tener una vista ininterrumpida del infinito.

04/05/10

4 comentarios:

LoQueSobródeAnoche dijo...

muro de contención como muro de soledad, como coraza de acero para mantenernos erguidos, rectos, inmunes, inalterables, inmutables... pero que gran mentira todas las barreras que nos ponemos para hacernos los que nos vemos, para hacernos los infranqueables...
cuantas veces por día desviamos la mirada a lo que pasa al rededor? (y ojo! que no es siquiera necesario salir a la calle y ver la realidad para recién entonces hacernos los que no vemos...)
por cuanto tiempo esta pseuda inocencia contruída y sostenida detrás de este muro de contención podrá ser mantenida?

me gusto!

saludos!

Paloma dijo...

Me encantó. Saludos

tempera-mental dijo...

Ah!

touché!

justo que estoy con el origen social de las categorías que plantea Durkheim!

los apriorismos están peligrosamente de moda.


che "luqui", ¿puedo mandarte unas preguntas? tenés tiempo?
necesito tu aporte de lector de kierkgaard y bonhoeffer... sobre el tema de la comunión-comunidad.

un abrazo!

josi

Lucas dijo...

Gracias por los halagos, coleguitas.

El tema es más bien complejo, a menos que uno se ponga en reduccionista. Porque así como quedarse adentro del castillito es inhumano, terrible para el individuo y para el prójimo, lo contrario (o sea, salir absolutamente) es también imposible e inhumano. Ser consciente de todos los males de la humanidad es imposible; si uno hipotéticamente lo fuera, sería abrumador. Atender todos los males es imposible; si uno hipotéticamente lo hiciera, sería destructivo para el individuo.

Así que mi punto al respecto es este. ¿Dónde pongo la tijera? ¿Qué parte de la realidad recorto para ver, y en consecuencia actuar?

Pienso en Jesús, el que es para mí, el mayor ejemplo de entrega a los demás... el único que lo hizo siempre bien. Sin embargo, él no sanó a todos los enfermos de Israel, ni a los de otros lugares. Es más: era muy sabio como para reconocer "a los pobres siempre los tendréis con vosotros". O sea que ni siquiera Él tenía el arrojo (idealista) de CAMBIAR el mundo. Por el contrario, continuaba afirmando que es el hombre el que está rengo desde el vamos.

Así que esta es la situación.

¿Dónde ponemos la tijera? ¿Qué incluimos (responsablemente, humilde e íntegramente) y qué dejamos afuera (sin sentirnos culpables)?

¿Ideas?